Cómo valoran manuscritos las editoriales
Cómo valoran manuscritos las editoriales

Cómo valoran manuscritos las editoriales

Más de 90 000 son los libros que se publican en España cada año. Y detrás de cada uno hay una cadena de profesionales que velan por ofrecer un producto de calidad a sus lectores. Una de las figuras más importantes dentro de este proceso es el editor, responsable de decidir qué obras tienen potencial para formar parte del catálogo editorial. Entender cómo valoran manuscritos las editoriales puede marcar la diferencia entre captar el interés de un sello o quedar descartado en las primeras páginas.

Por eso, en este artículo de La Lengüeta veremos qué revisa un editor cuando recibe un manuscrito y qué aspectos debes tener en cuenta antes de enviar tu novela a una editorial.

El editor

Dentro de la complejidad del trabajo de un editor, que incluye diversas funciones, una de sus labores más importantes es evaluar las propuestas que llegan a la editorial. Es el encargado de echar el primer vistazo a una obra y decidir si tiene el potencial suficiente para formar parte del catálogo o no.

Además, cabe destacar que existen distintos tipos de editores: de adquisiciones, de proyectos y de textos. Cada uno realiza tareas diferentes, pero estas suelen incluir la gestión de derechos y aspectos legales, la planificación del trabajo, la supervisión del proceso de edición y la tarea que más nos interesa hoy: la revisión de manuscritos.

También hay que tener en cuenta que las editoriales reciben una enorme cantidad de originales cada año. Por ello, los editores suelen desarrollar una capacidad muy afinada para detectar rápidamente las fortalezas y debilidades de una obra. En muchos casos, las primeras páginas son suficientes para saber si el manuscrito tiene posibilidades reales de avanzar en el proceso editorial.

Cómo valoran manuscritos las editoriales: qué revisa un editor

Una vez que un manuscrito llega a una editorial, comienza un proceso de evaluación en el que intervienen muchos más factores de los que suelen imaginar los autores. Aunque la calidad literaria es importante, no es el único criterio que se tiene en cuenta. Los editores también valoran aspectos como el potencial comercial de la obra, su encaje dentro del catálogo editorial, la originalidad de la propuesta o incluso el tipo de lector al que puede dirigirse.

En cuanto al texto en sí, sobre todo tratándose de narrativa, un editor se fijará especialmente en los siguientes aspectos:

La primera impresión del manuscrito

Las primeras páginas son determinantes. Un editor buscará en ellas el interés de la obra: una voz narrativa definida, un conflicto inicial que genere curiosidad, una estructura clara… Además, es importante cuidar la presentación formal desde el comienzo, evitando formatos desordenados y errores de ortografía y puntuación. El manuscrito debe ir al grano y captar la atención del lector rápidamente.

El tono adecuado para la historia

No se cuenta de igual forma un thriller que una novela romántica. Cada obra requiere coherencia entre historia, narrador y género. Por ejemplo, conviene evitar cambios de registro sin intención, expresiones fuera de lugar, exceso de solemnidad en escenas ligeras…

Por supuesto que importa escribir bien, pero la forma de contar la historia debe adecuarse a los hechos que se estén narrando. Sería raro encontrar el conflicto principal del libro con un lenguaje demasiado ligero e informal, al igual que chocaría una escena tan cotidiana como sacar la basura narrada como un acontecimiento histórico.

Justificación y verosimilitud de los sucesos

Este es uno de los factores más importantes en cómo valoran manuscritos las editoriales. Un editor necesita detectar que lo que ocurre en la historia responde a una relación causa-efecto lógica y no únicamente a las necesidades del autor.

Cada salto argumental sin explicación y cada coincidencia demasiado conveniente harán saltar las alarmas. El texto debe ser verosímil, lo cual no significa necesariamente que sea realista, pero sí creíble dentro del universo narrativo que se haya construido.

Las coincidencias excesivas funcionan muy bien… hasta que el editor empieza a sospechar que el verdadero villano es el guion.

Presentación del conflicto narrativo: fundamental para entender cómo valoran manuscritos las editoriales

Otro aspecto fundamental es la forma en la que se introduce el conflicto principal, la chicha de la historia. Toda narración necesita una tensión que impulse la trama y que despierte la curiosidad del lector. Y cuanto antes aparezca, mejor. Esto no significa que la novela deba comenzar sí o sí con un asesinato o una explosión, pero debe plantear alguna pregunta, un problema o una situación que invite a seguir leyendo.

El editor tendrá en cuenta si el protagonista tiene un objetivo claro, los obstáculos a los que se puede tener que enfrentar o si el conflicto está lo suficientemente definido como para sostener el interés hasta el final. Conviene evitar introducciones muy extensas, descripciones innecesarias o escenas que todavía no aportan tensión narrativa.

Cómo valoran manuscritos las editoriales: elementos clave según el género

Como hemos dicho, cada tipo de novela tiene unas necesidades determinadas y no cumplirlas puede romper el pacto con el lector, que suele acercarse a un género con ciertas expectativas previas. Veamos algunos elementos que no pueden faltar en determinados géneros narrativos:

  • Novela negra: diálogos potentes, tensión ambiental y un misterio bien planteado desde el inicio. Un error habitual es explicar demasiado pronto la información clave sobre el crimen.
  • Novela fantástica: un worldbuilding trabajado e integrado en la historia sin que interrumpa constantemente la acción. Se debe evitar el infodumping, del que hablamos en el artículo anterior.
  • Narrativa histórica: un registro adecuado a la época, pero sin caer en un lenguaje artificialmente arcaico, y ausencia de anacronismos.
  • Novela romántica: química entre los protagonistas y evolución emocional coherente. Es fundamental mostrar los procesos por los que pasan los personajes y demostrar que nada es arbitrario.

En definitiva, el proceso de evaluación editorial va mucho más allá de detectar una buena idea. Son tan importantes la calidad formal del texto como la coherencia de la historia y el potencial comercial del manuscrito antes de decidir si encaja en el catálogo.

Por eso, entender cómo valoran manuscritos las editoriales puede ayudar a los autores a revisar su obra con una mirada más profesional y aumentar sus posibilidades de captar el interés de un editor desde las primeras páginas.

Si estás pensando en enviar tu original a editoriales y te gustaría contar con un par de ojos expertos que te ayudasen, no dudes en contactarnos sin compromiso.

Nos leemos en el próximo artículo aquí, en La Lengüeta.

Lucía Castellano Regodón

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