10 errores de escritor novel (y cómo solucionarlos)
10 errores de escritor novel que hacen que una novela parezca amateur

10 errores de escritor novel (y cómo solucionarlos)

Se dice que en la vida hay que hacer tres cosas: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Con las dos primeras, no sé, pero con la tercera podemos ayudarte a que no cometas esos errores de escritor novel que te harán parecer un principiante. Terminar una novela es un gran logro. Has llegado al final, has puesto un punto, o tres, y has dado el proceso de escritura por finalizado. Sin embargo, ahora te toca la parte más difícil: ser crítico con tu propia obra. Es en este momento, cuando el texto está recién sacado del horno de ideas que es tu cabeza, donde se dejan pasar muchos errores de escritores noveles que hacen que una buena historia parezca amateur. Pero no pasa nada, forma parte del proceso. Detectarlos es, de hecho, una señal de que estás evolucionando como autor/a.

En este artículo de La Lengüeta repasaremos 10 errores de escritor novel muy habituales para que puedas revisar tu texto y llevarlo a su mejor versión.

Errores de escritor novel que hacen que una novela parezca amateur

Haberse dejado llevar por la primera idea

Cuando terminas de escribir, es fácil notar si la novela nació de un impulso poco trabajado. Muchas veces la primera idea puede ser potente, pero en otros casos solo es una historia personal sobre la que nuestro ego ha dicho: «Es lo suficientemente interesante». Al releer, pregúntate: ¿esto le importa a alguien aparte de mí?, ¿hay un conflicto real o solo es una acumulación de experiencias? Lo que en la escritura parece intenso puede resultar frío en la lectura. Aquí toca podar, transformar o incluso replantear el enfoque completo de la obra para que conecte con otros.

No tener claro qué has contado

Este es uno de los errores de escritores noveles más evidentes en la revisión. Si no eres capaz de explicar tu novela en dos frases, probablemente sea que el texto tampoco lo hace. Puede que hayas querido abarcar demasiado, dejado temas a medias o desarrollado un mensaje difuso. Es el momento de identificar el núcleo de la historia y alinear todo lo demás con él.

Un inicio que no dice nada: uno de los errores de escritor novel más peligroso

Las primeras páginas son la primera impresión que el lector tendrá de tu historia; es crucial que le enganchen para seguir leyendo. Si el lector abre el libro por la primera página y le empiezas a contar con pelos y señales todo lo que el protagonista hizo esa mañana antes de irse a trabajar, lo más seguro es que se aburra y no quiera continuar leyendo. Al iniciar una novela, lo mejor es evitar descripciones genéricas, enumeraciones innecesarias o escenas que no aportan conflicto alguno. Ve al grano, crea tensión o curiosidad e invita al lector a meterse en la historia.

Falta de coherencia en el tono

Durante la escritura es habitual que el tono fluctúe sin que te des cuenta: personajes que hablan de forma distinta según la escena, cambios de registro, o incluso saltos de tiempo verbal sin justificación. En la revisión, esos errores de escritores noveles se vuelven evidentes y no pueden dejarse pasar. Una novela necesita que tengas claro cómo quieres contarla, necesita una voz consistente. Esto no significa uniformidad absoluta, pero sí coherencia: cada personaje debe sonar como él mismo en todo momento y la narración debe mantener un criterio claro.

Personajes planos

Hablando de personajes, ese es otro tema con el que se suelen cometer errores frecuentes. Cada mención de un personaje debe ser intencionada, no fortuita. Caer en estereotipos (la prostituta, el andaluz, el galán), usar personajes como decorado o dejar demasiado claro por dónde pretendes llevarles debilita la novela. Además, obvia la complejidad y la profundidad de los seres humanos. Cada uno de nosotros es una gama completa de grises, y los personajes de una novela deberían demostrarlo también. Si un personaje puede desaparecer sin afectar a la historia, probablemente no esté bien construido. Revisa sus motivaciones, sus contradicciones y su arco. Necesitan vida propia, no solo servir de apoyo a la trama.

Abuso de adjetivos y adverbios

Este también es uno de los errores de escritores noveles más visibles. Una cantidad ingente de adjetivos y adverbios puede no dar la sensación culta o bella que buscas en el texto; puede, por el contrario, entorpecer al lector en el seguimiento de la acción y hacer que el texto se sienta recargado, explicativo o artificialmente dramático. Muchos adjetivos no añaden información real, y los adverbios suelen suplir verbos poco precisos. En esta fase del texto, conviene limpiar: elegir mejor las palabras en lugar de acumularlas y confiar más en la acción que en la explicación.

Por cierto, ¡cuidado con los puntos suspensivos! Estos pierden su función si son usados en exceso para causar dramatismo o expectación.

Infodumping

Imagina que estás escribiendo una novela cuyo protagonista es un arqueólogo que debe prestar ayuda a la policía por un crimen, y resulta que te has documentado muchísimo sobre el tema para poder hablar con propiedad, o simplemente es un tema que te apasiona. Es normal que sientas la tentación de soltar todos los datos que sabes porque crees que va a enriquecer la obra, pero no. Esos datos actúan justo como no quieres: la historia trata sobre un crimen y tú estás sobrecargando al lector con una clase de arqueología no justificada. Eso es lo que se conoce como infodumping.

Seguir las modas

Siempre se dice que ya está todo inventado y, en parte, es cierto: los griegos y los romanos ya lo contaron prácticamente todo. Sin embargo, muchos autores intentan seguir las modas en detrimento de la originalidad, cuando la clave está en ser original en la forma de contar las historias que se han contado siempre. Las modas pasan rápido, cada vez más, y si tu novela podría confundirse con muchas otras, quizás necesita más identidad.

Mala ortografía: uno de los errores de escritor novel más evidentes

Este es un fallo más técnico, pero igual de importante o más. Al releer, los errores ortográficos, de puntuación o de concordancia saltan a la vista… o deberían. Un texto con demasiados fallos transmite descuido y rompe la experiencia del lector. Aquí no basta con una pasada rápida: es recomendable hacer varias correcciones y contar con ayuda profesional. La forma también comunica.

Romper el pacto con el lector: uno de los errores de escritor novel más complejos

Toda novela establece unas reglas no escritas, incluso si es fantástica o experimental. Cuando introduces incoherencias internas, errores de lógica o decisiones narrativas que no se sostienen, rompes el pacto con el lector. Además, abusar de recursos como los pies de página sacan al lector de la historia. Si quebrantas estas reglas sin justificación, el lector pierde la confianza en lo que lee y en quien escribe. Y recuperarla es muy difícil.

Detectar estos errores de escritores noveles es solo el primer paso. La verdadera diferencia entre un manuscrito amateur y uno profesional está en la revisión. Corregir, pulir y reescribir son fases imprescindibles del proceso creativo, no un añadido opcional.

Una buena historia puede perder todo su potencial si no se revisa correctamente, mientras que un texto trabajado puede elevarse de forma notable con una corrección adecuada. Por eso, contar con una mirada externa y profesional marca la diferencia.

Si quieres asegurarte de que tu novela esté a la altura de lo que has imaginado, puedes echar un vistazo a nuestros servicios de corrección, edición y acompañamiento editorial. Estaremos encantados de ayudarte. Por el momento, seguiremos leyéndonos aquí, en La Lengüeta.

Lucía Castellano Regodón

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