Cuántas revisiones necesita una novela

Cuántas revisiones necesita una novela

¿Tres revisiones? ¿Cinco? ¿Diez? Si estás buscando cuántas revisiones necesita una novela exactamente, me temo que no tengo la respuesta que buscas, pues no existe una cifra exacta ni un número mágico que garantice que, después de esas revisiones, una obra vaya a quedar perfecta.

Sin embargo, lo que sí podemos ver hoy en La Lengüeta es qué revisiones suelen llevarse a cabo al trabajar un manuscrito, en qué se fija cada una y cómo pueden beneficiar a la obra para que esta sea su mejor versión. ¡Vamos allá!

La importancia del orden

El orden en que se realizan las revisiones o correcciones de una novela importa, y mucho. No tendría sentido revisar las comas de un párrafo que luego vas a tener que quitar porque no encaja en la historia, o profundizar en el desarrollo de un personaje que después resulta insignificante para la trama.

Hay que ir de lo más amplio a lo más concreto. Por ello, la primera revisión de una novela debería centrarse en su estructura: cómo aparece y evoluciona el conflicto, qué escenas son imprescindibles y cuáles sobran, cómo se desarrolla el ritmo de la trama y si la historia, en definitiva, funciona de principio a fin.

Para comenzar con este tipo de revisión «macro» de una obra puede ser muy útil solicitar un informe de lectura. Una mirada externa puede ayudarnos a detectar problemas que, después de tantas horas trabajando en el manuscrito, quizá ya no seamos capaces de identificar.

De la historia a los personajes

Uno de los elementos centrales de una novela son sus personajes. Aunque se haga una primera revisión de la estructura del texto, también es esencial detenerse a analizar cómo se construyen sus protagonistas.

Entre los aspectos que pueden observarse encontramos sus descripciones, sus motivaciones, sus decisiones y actos en consecuencia o su aportación a la trama. Por supuesto, puede haber subtramas que impliquen a personajes menos relevantes para el conflicto del protagonista, y no tienen porqué ser eliminadas. ¿Quién no ha tenido como personaje favorito alguna vez a ese secundario que aporta los momentos de diversión o apoya al personaje principal durante su aventura?

Los personajes secundarios muchas veces son tan importantes como el protagonista. ¿Qué sería de Don Quijote sin Sancho Panza? ¿De Sherlock Holmes sin el doctor Watson? ¿De Harry Potter sin Ron y Hermione?

Comprobar la coherencia

Además de analizar cada personaje de manera individual, conviene revisar su evolución a lo largo de la novela. ¿Sus decisiones son coherentes con su personalidad y con lo que sabemos de ellos? ¿Experimentan algún cambio? ¿Ese cambio está justificado por lo que ocurre en la historia?

Esta revisión también permite detectar contradicciones, información que aparece demasiado pronto o demasiado tarde y otros problemas de continuidad.

De las escenas a los párrafos

Aquí entramos ya en lo que se denominaría corrección de estilo. Como ya hemos tratado varias veces en otros artículos, este tipo de corrección o revisión implica un nivel de detalle mayor. Su objetivo es que el texto suene natural y, aunque igualmente revise gramática, ortografía y puntuación, también mejora descripciones o elimina repeticiones y muletillas. En general, atiende a las necesidades concretas de los párrafos y busca respetar y potenciar la voz del autor o autora.

Revisar las escenas

Antes de detenernos en cada frase, hay que comprobar que las escenas funcionan por separado y dentro del conjunto. ¿Todas aportan algo a la historia? ¿Hay alguna que repita información que ya conocemos? ¿El comienzo y el final de cada escena están bien planteados? Hay muchas preguntas que podemos hacernos con el fin de averiguar si hace falta tocar algo.

Pulir el estilo

Una vez que sabemos que la estructura, los personajes y las escenas funcionan, podemos prestar atención a la prosa. Aquí podemos detectar frases demasiado largas, palabras repetidas, muletillas, explicaciones innecesarias, diálogos poco naturales o descripciones que ralentizan la narración.

El objetivo no debería ser que el texto deje de sonar a su autor, pues esta corrección busca precisamente lo contrario: conseguir que la voz narrativa se perciba con mayor claridad y que nada innecesario se interponga entre ella y el lector.

La corrección ortotipográfica

Cuando el contenido y el estilo están suficientemente trabajados, llega el momento de centrarse en la corrección ortotipográfica. En esta fase se revisan cuestiones relacionadas con la ortografía, la gramática y la tipografía del texto.

Se comprueban, entre otros aspectos, las tildes, los signos de puntuación, las mayúsculas y minúsculas, las comillas, las cursivas, los espacios, las abreviaturas o la escritura correcta de nombres propios. También se presta atención a que se mantengan unos criterios coherentes y unificados a lo largo de toda la obra.

Esta fase es especialmente importante porque una novela puede estar perfectamente construida y tener una prosa excelente, pero una acumulación de erratas o incoherencias formales puede perjudicar considerablemente su lectura.

La corrección de pruebas de imprenta

Y todavía queda una última revisión si la novela va a publicarse en papel: la corrección de pruebas de imprenta.

Esta corrección se realiza sobre las páginas ya maquetadas y permite comprobar cómo ha quedado el texto una vez aplicado el diseño definitivo. Se trata, aparte de volver a leer prácticamente lo mismo que en la corrección ortotipográfica, de comprobar que la maquetación no haya introducido problemas nuevos.

En las pruebas o galeradas podemos detectar palabras o líneas mal colocadas, errores de paginación, títulos o encabezados incorrectos, saltos de página poco adecuados, espacios indebidos, viudas y huérfanas u otros problemas relacionados con la composición.

Entonces, ¿cuántas revisiones necesita una novela?

Tras leer este texto, probablemente digas: «Vale, entonces hacen falta cuatro revisiones». Pues no.

Las distintas fases que hemos visto no tienen por qué equivaler a cuatro, cinco o seis revisiones. Una novela puede necesitar varias vueltas sobre su estructura, mientras que otra quizás funcione desde el principio y requiera más trabajo de estilo. Incluso después de una corrección puede ser necesario volver atrás si se introduce algún cambio importante en el manuscrito.

Por eso, si nos preguntamos cuántas revisiones necesita una novela, la respuesta más honesta es: las que necesite. Lo importante no es alcanzar un número determinado, sino abordar cada problema en el momento adecuado y revisar el texto con un objetivo concreto.

Y tampoco conviene caer en el extremo contrario y revisar una novela indefinidamente. Llega un momento en el que los cambios dejan de solucionar problemas reales y empiezan a responder únicamente a preferencias o inseguridades propias.

Por último, cabe recordar que una novela no está terminada porque haya pasado por cinco revisiones. Está terminada cuando las revisiones que hacemos ya no aportan mejoras sustanciales. Así que, más que contar cuántas veces hemos revisado nuestro manuscrito, quizás deberíamos preguntarnos qué necesita nuestra novela en cada momento.

Y por supuesto, pedir ayuda de un profesional que nos acompañe en el proceso siempre será más productivo y ameno que trabajar solos. Así que, si tienes cualquier duda o necesitas ayuda con tu obra, no dudes en contactarnos a través de nuestras redes sociales o de nuestro formulario de contacto.

De momento, seguimos leyéndonos aquí, en La Lengüeta.

Lucía Castellano Regodón

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