Tipos de corrección profesional
Seguramente te suene la corrección profesional, pero quizás no tengas claro todo lo que implica. Escribir un texto es solo el primer paso; convertirlo en un texto pulido y listo para publicarse ya es otra historia. Para que un libro llegue a nuestras manos, hay toda una cadena de profesionales que aportan su granito de arena: autores, traductores, editores, ilustradores, maquetadores… y, por supuesto, correctores.
Hoy, en La Lengüeta, hablaremos de una de esas profesiones fundamentales en el mundo literario y editorial: la del corrector profesional. Veremos qué significa realmente corregir un texto, cuáles son los principales tipos de corrección que existen y algunos entresijos más de la profesión.
Qué significa corregir
Contrario a la creencia popular, corregir es mucho más que revisar la ortografía de un texto. Un corrector es un especialista de la lengua. No solo se encarga de cazar erratas, sino que conoce a fondo su lengua de trabajo, los usos y costumbres de sus hablantes y las herramientas necesarias para resolver las dudas que se le puedan presentar en el desempeño de su actividad.
Además, el corrector domina recursos como diccionarios, gramáticas, manuales de estilo y guías editoriales. Su trabajo consiste en garantizar que el texto sea claro, coherente, correcto y adecuado al público al que se dirige.
Hay que tener en cuenta que, incluso si quien ha escrito el texto es un profesional de la lengua (escritores, traductores, filólogos, profesores…), todos podemos cometer errores. Cuando se escribe un texto y los ojos ya se han acostumbrado a él, resulta muy complicado ser objetivo y detectar fallos propios. Es en ese momento cuando entran en juego los ojos frescos, y entrenados, de un corrector.
Leer con atención o pasar un corrector automático por un manuscrito no es suficiente para asegurar una calidad óptima. Las herramientas automáticas pueden ayudar, sobre todo cuando no se cuenta con recursos suficientes, pero no sustituyen el criterio lingüístico y la práctica de una persona especializada.
Gracias al trabajo del corrector profesional, el texto gana claridad, coherencia y precisión, lo que se traduce en una mejor experiencia para el lector.

El corrector profesional es un poco como el sastre del texto: ajusta las costuras para que todo encaje sin que se noten los remiendos.
La corrección profesional en el proceso editorial
Para entender mejor los distintos tipos de corrección profesional, conviene situarlos dentro del proceso editorial.
A grandes rasgos, el proceso editorial —especialmente la edición comercial, la de los libros— se divide en las siguientes etapas: creación del texto, tratamiento del texto, maquetación, impresión y comercialización. Cada una de estas fases se subdivide en otras y en cada una de ellas hay profesionales trabajando para ofrecer un producto bien acabado y con la mayor calidad posible, teniendo siempre en mente a los lectores.
Pero ¿dónde entra la corrección profesional en todo este proceso? Para averiguarlo, debemos tener claro qué tipo de intervenciones realiza el corrector en el texto. Estas dependerán del momento del proceso de edición en que se encuentre la obra.
Tipos de corrección profesional
De acuerdo con la Unión de Correctores (UniCo), podemos distinguir tres tipos de corrección profesional, los cuales corresponden a momentos distintos del proceso editorial y, en consecuencia, atienden a distintos aspectos del texto.
Cada tipo de corrección hará que el cerebro realice una lectura distinta, ya que no es posible prestar atención a todos los aspectos a la vez con la misma profundidad. Por eso, en el ámbito profesional se realizan varias rondas de corrección, cada una centrada en unos objetivos concretos.
Además, cabe destacar que se presupuestan de forma diferente, ya que requieren distintos niveles de intervención por parte del corrector.
Corrección de estilo
La corrección de estilo suele ser la primera que se realiza y se enmarca en la fase de tratamiento del texto. Su función es mejorar la calidad expresiva del manuscrito, atendiendo al vocabulario y la gramática, eliminando vicios posibles del autor, reformulando oraciones ambiguas, etc. Busca que el texto suene natural en su lengua y que el contenido sea transmitido con el tono que el autor desea.
En muchos casos, el corrector también aplica un manual de estilo si la editorial o empresa dispone de uno. Eso garantiza que todos los textos publicados mantengan unos criterios lingüísticos homogéneos.
El objetivo no es opacar la voz del autor, sino potenciarla y hacer que el texto funcione mejor.
Corrección ortotipográfica
La corrección ortotipográfica es, probablemente, la más conocida o la primera en la que se piensa al hablar de corregir un texto.
También se realiza en la etapa de tratamiento del texto, pero su objetivo es otro: se centra en los aspectos normativos y formales de la escritura. Este tipo de corrección revisa elementos como: ortografía, puntuación, uso de mayúsculas y minúsculas, acentuación, uso de números, abreviaturas y formatos tipográficos (negrita, cursiva, versalita).
Además, la corrección ortotipográfica también incluye comprobar otros detalles como que no queden líneas aisladas, el sangrado de los párrafos, que no se cuelen dobles espacios, la bibliografía de la obra, que los encabezados y pies de página estén bien, entre otros detalles.
Cuando el texto ya está preparado para su maquetación, esta corrección garantiza que cumpla con las normas ortográficas y tipográficas de la lengua.
Las líneas que separan la corrección de estilo y la ortotipográfica a menudo son difusas; en la práctica profesional, ambas pueden solaparse en algunos puntos. Por eso es importante que corrector y cliente tengan claro qué tipo de intervención se espera y hasta dónde debe llegar la corrección.
Corrección de galeradas
Este último tipo de corrección, también conocido como corrección de primeras pruebas, se ubica en la fase de maquetación del texto o justo antes. Se realiza sobre el texto acabado, tal y como se va a publicar, y pone el foco en los aspectos visuales y de maquetación del documento.
Entre las tareas más habituales de la corrección de galeradas encontramos: comprobar la calidad y posición de los elementos gráficos, que se hayan introducido los cambios de otras etapas correctamente, que no queden líneas viudas o huérfanas (líneas sueltas en otras páginas), revisar encabezados, pies de página, colocación de imágenes, tablas y gráficos…
En esta fase se realizan intervenciones mínimas en el texto, ya que cualquier cambio importante podría afectar a la maquetación completa del documento.
Pueden ser necesarias, si el texto lo requiere, hasta una corrección de segundas y de terceras pruebas.
Otras cuestiones relacionadas con la corrección profesional
Además de los tipos de corrección, hay otros aspectos importantes que conviene tener en cuenta cuando hablamos de corrección profesional.
- La especialización del corrector: No todos los correctores trabajan con los mismos tipos de textos. Algunos se especializan en obras literarias, mientras que otros se centran en textos académicos, manuales técnicos, páginas web o contenido corporativo. Cada tipo de texto tiene sus convenciones y necesidades, por lo que la especialización es cada vez más habitual en el sector.
- La relación con otros profesionales: El trabajo del corrector suele implicar una relación de colaboración con autores, traductores o editores. En muchos casos, las intervenciones se presentan como cambios o comentarios que el autor puede aceptar o rechazar. La comunicación entre todas las partes es fundamental para que el proceso de edición funcione correctamente.
- La importancia de una buena corrección: Para elaborar un texto con la mayor calidad posible, son necesarios los distintos tipos de corrección. Realizar una única corrección que abarque todos los aspectos suele atender a intereses o limitaciones económicas y, en muchos casos, puede ir en detrimento del producto final.
- Una profesión invisible: Al igual que sucede con las traducciones, una corrección es buena cuando el lector no nota nada raro en el texto, es decir, cuando no se detiene a pensar en la ortografía, la puntuación o la fluidez de este: simplemente lee.
En definitiva, la corrección profesional es una parte esencial del proceso de publicación de cualquier texto. Aunque muchas veces pase desapercibida, su impacto en la calidad de una obra es enorme. Al final, el objetivo de la corrección no es otro que permitir que el texto llegue al lector de la forma más limpia y eficaz posible, sin obstáculos que interfieran en la lectura.
Por ello, si eres un profesional de la lengua, respeta a tus compañeros de profesión; si eres un lector, valora a quienes hacen posible que las obras lleguen a tus manos; y si eres un autor y crees que tu texto puede beneficiarse de una corrección profesional, revisa nuestra página de servicios y no dudes en contactarnos.
Nos leemos pronto aquí, en La Lengüeta.



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